Partida de las 400 familias Tlaxcaltecas.

Por decreto real el 6 de Junio 1591 cada se­ño­río aporto 100 fa­milias para hacer una mi­gra­ción con la en­comien­da de co­loni­zar el norte del país.

Estos tlax­calte­cas fun­daron varias po­bla­cio­nes de lo que ac­tual­men­te es Ja­lis­co, San Luis Potosí, Za­ca­te­cas, Gua­na­jua­to, Sinaloa, Nuevo León, Chi­hua­hua, Ta­mauli­pas, Oeste de Texas, Santa Fe y Nuevo México.

Los españoles del lugar con­voca­ron a la po­bla­ción en lugares públicos y en la doctrina de los conventos franciscanos a participar en la co­loniza­ción y pa­cifica­ción de la región, logrando reunir a 400 familias en el pequeño valle de Nuestra Señora de las Nieves en San Juan Totolac, em­pren­diendo la salida de los cuatro principales Señoríos: Tepeticpac, Ocotelulco, Quiahuixtlán y Tizatlán, y fue al Señorío de Tizatlan el que iría a colonizar el Nuevo Reino de León y el Reino de Nueva Vizcaya; hoy Nuevo León, Durango y Coahuila.

Antes se celebraba el 6 de julio, pero desde el año 2009 cam­bia­ron la fecha de esta ce­lebra­ción para el 6 de junio, de acuerdo a in­ves­tiga­cio­nes re­aliza­das en San Luis Potosí, Za­cate­cas y Querétaro, llegaron a la conclusión de que fue en junio cuando salieron las 400 familias a poblar el norte de la Re­públi­ca mexicana.


La Diosa de Las Faldas Azules

Las antiguas poblaci­ones de Tlaxca­la cre­yentes del Dios Tláloc acudían en pere­grina­ción a la Montaña Sagrada, donde de­cidie­ron cons­truir un templo, Tlalocan, en honor a su Dios de la lluvia, para que él regase sus cam­pos a cambio de sa­crifi­cios humanos. Ac­tual­mente sólo quedan algunos restos del an­ces­tral Tlalocan.

Lo que sí puedes aún con­statar es la pre­sen­cia del ma­ra­villo­so volcán Ma­tlalcué­yetl, también conocido como La Ma­linche o "Diosa de las Faldas Azules", este último re­sul­tado del cariño de los ha­bi­tan­tes a esta montaña. Leer más +

Cacaxtla

Es una joya de la creación artística de nuestros an­te­pasa­dos, considerada como pintura naturalista, es producto del bi­cul­tura­lismo de los Ol­mecas-Xicalancas, que dejaron plas­madas en frá­giles paredes his­torias de mar, bata­llas, hombres aves, mazorcas humanas, estrellas y serpientes.
Uti­li­zando el color de los pi­gmentos del caolín, la obsidiana, la cal y otros minerales de la región. Leer más +